El día siguiente amaneció lluvioso y muy oscuro. Severus se levantó de la cama y fue al aseo a ducharse y cambiarse. Había ideado algo para contar a sus amigos de Gryffindor sobre el club, esperaba que eso sirviese.
Bajó a desayunar y tomó algo rápido en la mesa de Slytherin, mirando de reojo a Bellatrix Black, esa chica tenía los humos muy subidos, pero no sería él quien se los bajara, no quería problemas.
Se levantó de la mesa y buscó por el Gran Comedor a Lily, pero no había rastro de ella, sin embargo si que vio a Frank y fue corriendo a saludarle.
-¡Ah! ¿Qué hay Severus? – Saludó Frank - ¿Qué tal fue tu cita en el club?
-La verdad es que bastante bien, me aceptaron. – Respondió Severus.
-Vaya, eso es fantástico, me alegro mucho por ti, ¿y de qué trata?
Esa es exactamente la pregunta que Severus no quería escuchar, pero no le quedaba otra cosa más que responderla.
-Bueno… - Empezó a decir mientras se rascaba la cabeza – Es algo así como un club de amigos… Para compartir experiencias del colegio y de fuera de este.
-Pues tiene muy buena pinta Sev, espero que te lo pasases bien.
-Por cierto Frank, ayer os busqué en todos lados y no os encontré.
-Si, estuvimos viendo las pruebas de selección de quidditch de Gryffindor, estuvo genial, estoy deseando que llegue el segundo curso para presentarme. No te dijimos que íbamos a estar allí porque Lily dijo que entonces tú perderías confianza al estar solo.
-Bueno, no tiene importancia.
Siguieron hablando animadamente sobre sus respectivas clases de esa semana y fueron a comer los dos juntos, entonces Severus recordó que tenía un castigo pendiente con la profesora McGonagall… Y con Lily, que según le dijo Frank se encontraba haciendo sus deberes con Mary en su sala común.
Severus se dirigió hacia el despacho de la profesora, donde esperaba Lily en la puerta. Ella le preguntó sobre todo lo del club y él la contó la misma historia que le había soltado a Frank, ella también pareció creérselo.
Su castigo consistió en ayudar a Minerva McGonagall a ordenar los ficheros de los alumnos.
Severus iba mirando los nombres según iba ordenando las fichas, reconoció a algunos de sus compañeros de Slytherin y en algunas de ellas había una extraña marca que no reconoció, aunque no le dio mucha importancia… Hasta que vio esa misma marca en la ficha de Bellatrix Black, entonces pensó que quizá se tratara de algo del club, por lo que empezó a leerla, pero la profesora le reprendió y le dijo que no estaba allí para enterarse de los cotilleos de sus compañeros.
Terminaron a la hora de la cena, fueron los dos juntos a cenar y se despidieron rápido, ya que ambos debían terminar algunos deberes.
Pasaron los días y Severus recibió la citación para su primera reunión con el club, era en un lugar totalmente diferente al de la entrevista, - bueno – supuso Severus – seguramente hagan las entrevistas en un lugar y las reuniones en otro -. No le dio importancia.
El día de la reunión se encaminó hacia el lugar citado y encontró un pequeño grupito entrando a un aula, fue detrás de ellos y vio una habitación que bien podría haber sido el salón de una casa. Había varios asientos en medio círculo y en el medio un gran sillón de cuero negro dado la vuelta y a su lado uno un poco más pequeño donde se encontraba sentada Bellatrix.
Todos los demás se sentaron alrededor de Bellatrix y el gran sofá, cuando estuvieron todos, la chica empezó a hablar:
-Bueno, bienvenidos una vez más, o por primera vez, a la reunión del CLUB de la verdadera sangre. Permaneced callados y dad un gran aplauso a nuestro líder.
La muchacha dio la vuelta al sillón y todos pudieron ver a un chico, de unos 15 años, que reconocieron como uno de los prefectos. Sentado, con media sonrisa, alagado increíblemente por los aplausos. Vestía una túnica de gala en tonos verdosos oscuros que resaltaban la palidez de su piel, pero que le daba un aire altivo y elegante. Tenía los ojos grises, de mirada profunda, prepotente, cabello muy fino y muy rubio, largo y liso, él era Lucius Malfoy.
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