lunes, 20 de abril de 2009

De vuelta a Hogwarts

Al día siguiente los dos se levantaron muy nerviosos y emocionados por el gran día que les esperaba delante.
Recogieron lo último que les quedaba, lo metieron en sus baúles y fueron hacia la estación.
Al llegar allí, atravesaron uno por uno el andén 9 ¾, después de haberse reunido con los padres de Lily, y comenzaron a meter sus baúles en un compartimento. Vieron a Frank y a Mary a lo lejos y les llamaron para que fuesen con ellos en el tren. Severus también vio de lejos a algunos miembros de su club, pero prefirió no saludarles por el momento, ya que se encontraba con muggles.
Y llegó el momento de las despedidas, los cuatro chicos se abrazaron a sus familiares y se prometieron escribirse varias veces por semana, aun sabiendo que eso era algo muy difícil de cumplir.
Subieron a su compartimento y el tren comenzó a andar. Al cabo de un rato Lily vio a una niña que no sabía hacia donde dirigirse, parecía que se había quedado sin sitio, ya que arrastraba su baúl, así que decidió salir para decirla que se sentara con ellos, ya que tenían sitio para alguien más.
La chica entró al compartimento con la cabeza agachada, articulando un casi inaudible "hola" y se apresuró a subir su baúl al portaequipajes.
Frank se levantó para ayudarla y los dos se sonrieron. Al estar ya todos sentados se hicieron las presentaciones, la chica se llamaba Alice Green, era bastante menudita, de cara redonda, con el pelo negro a media melena y unos claros y bonitos ojos grises. Les contó que era una bruja sangre limpia y que ya estaba deseando ir a Hogwarts, este era su primer curso.
Los cuatro amigos hicieron lo posible para que Alice se sintiera a gusto con ellos. El camino se le pasó rápido y se apresuraron a vestirse con las túnicas del colegio antes de que el tren se detuviera por completo.
Al bajar Alice se fue hacia una fila de alumnos de primer año y Severus, Lily, Frank y Mary hacia unos carruajes que parecían andar por si mismos y que les llevarían hasta el colegio. Subieron a uno que se encontraba próximo a ellos.
Al llegar a Hogwarts y entrar al Gran Comedor, Severus se tuvo que separar de sus amigos para ir a la mesa de Slytherin.
Severus se sentó al lado de Thomas, su compañero de cuarto y hablaron sobre las cosas del verano hasta que irrumpieron en el Gran Comedor los alumnos del primer curso guiados por la profesora McGonagall para su ceremonia de selección.
Allí iba Alice, nerviosa, en el tren había dicho que ella esperaba pertenecer a Ravenclaw, la casa en la que habían estado sus padres.
La ceremonia comenzó y el sombrero seleccionador empezó a repartir alumnos en las diferentes casas, cuando llegó el turno de Alice.

-¡Green, Alice! - Llamó la profesora McGonagall.

Alice se dirigió hacia la tarima y se sentó en el taburete. La profesora le colocó el sombrero en la cabeza y tras pensárselo durante unos segundos…

-¡¡¡GRYFFINDOR!!!

Ella no parecía decepcionada, así que fue corriendo a la mesa de los leones y se sentó al lado de Mary.

El banquete terminó y Severus se encontraba muy cansado, así que se despidió con la mano de sus amigos y se dirigió hacia la sala común de Slytherin, donde le esperaba su confortable cama adoselada en la que se tumbó inmediatamente.

Al día siguiente se levantó como nuevo, tenía ganas de ver su nuevo horario así que se encaminó rápidamente hacia el Gran Comedor para desayunar. Miró a la mesa de Gryffindor pero sus amigos aún no habían llegado, es más, el Gran Comedor estaba vacío de no ser por algunos profesores que ya se levantaban de sus asientos y un grupo de cuatro personas en la mesa de Gryffindor, que, o mucho se equivocaba, o les conocía perfectamente.
Se dirigió hacia su mesa tratando de pasara desapercibido, pero como era de esperar, le vieron.

-Vaya, vaya chicos, ¡mirad a quien tenemos aquí! - Dijo James Potter con voz de fastidio. - ¡Pero si es el guardaespaldas de Evans! Ni en verano la puedes dejar en paz, ¿verdad Snape?

-Quizá es que ella prefiera estar conmigo antes de estar con un fracasado como tu Potter. - Le espetó Severus.

-Tu a mi amigo no le llamas fracasado, piojoso. - Esta vez fue Sirius Black quién se metió en la conversación.

-Ni tu a mi me llamas piojoso, Black, estúpido arrogante.

James hizo un ademán de abrir la boca pero de repente alguien le propinó una colleja, lo cual le hizo enfadarse y darse la vuelta.

-Bueno Evans, - dijo un tanto sorprendido - ya sé que te alegras de verme, pero no es necesario que seas tan efusiva.

-¡Bah! Guárdate tus ironías de niño pequeñito para Black que es el único que las encuentra graciosas, Potter. - dijo Lily enfadada. - Vosotros dos sois unos malditos cobardes que tenéis que ir de dos en dos a atormentar al pobre Severus porque sabéis que uno sólo contra él no tenéis ningún tipo de personalidad, me avergüenza estar en la misma casa que vosotros.

-Al menos a nosotros no tiene que venir a defendernos una chica. - Mencionó Sirius.

James se empezó a reír, y estaba abriendo la boca para hablar, pero un grito le dejó mudo.

-¡SILENCIO! ¡¿Qué diablos está pasando aquí?!

Todos giraron la cabeza hacia la puerta del Gran Comedor y vieron a dos personas con cara de mal humor que se dirigían hacia ellos.
Severus se puso muy nervioso, ya que se trataba de Lucius Malfoy y Bellatrix Lestrange, no sabía que le dirían al estar rodeado de tantos Gryffindors.

-¿Y a ti qué te importa lo que esté pasando aquí rubito? - Dijo James con su chulería estúpida.

-Pues por si no te has dado cuenta soy un prefecto chico inútil. - Le respondió Lucius con una expresión temible en su cara. - Así que por esa indisciplina le serán restados 20 puntos a Gryffindor, buena manera de empezar el curso, ¿no? - Se comenzó a reír entre dientes y al mirar a su alrededor se dio cuenta de que sólo se encontraba un Slytherin entre los cinco Gryffindors allí presentes, lo cual sólo podía suponer una cosa. - Y como veo que entre todos vosotros estabais atormentando a Snape os quitaré también 5 puntos a cada…

-No, no, ¡espera! - Se apresuró a decir Severus. - Ella no me estaba haciendo nada, sólo me defendía.

-¿En serio Snape? - Dijo Bellatrix.

-Si, por supuesto, a vosotros no os mentiría.

-Está bien, está bien. - Dijo Lucius a regañadientes. - Cinco puntos menos a cada uno de vosotros cuatro, y espero que esto no se vuelva a repetir.

Los cuatro Gryffindors abandonaron el Gran Comedor con cara de pocos amigos y maldiciendo por lo bajo a todos los Slytherins del castillo.

Lucius y Bellatrix se pusieron a hablar entre ellos mientras que Severus y Lily se sentaron a la misma mesa a desayunar, los dos en silencio, pues ya se conocían tanto que con una mirada les servía para saber que es lo que quería decir el otro.

De repente Lucius y Bellatrix se acercaron hacia donde estaban sentados y Bellatrix habló.

-Tu, chica Gryffindor.

Lily levantó la vista sorprendida y la respondió.

-Me llamo Lily Evans, ¿qué quieres?

-El viernes vas a ir con Snape a donde nosotros le digamos a él, y más te vale no faltar a la cita si no quieres tener problemas mocosa.

-Claro, como tú digas.

Snape se asustó mucho, no sabía que querrían hacer con Lily, pero no podía ser nada bueno, tenía que hacer lo que fuera para que aquellos dos no pudieran ponerle las manos encima, ni siquiera hablar con ella. Eso no pensaba permitirlo.

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