lunes, 20 de abril de 2009

Despedidas

Poco a poco, los días, las semanas, los meses fueron pasando y de repente se hallaron, como quien no quiere la cosa en el expreso de Hogwarts regresando a sus hogares para pasar las vacaciones de verano.
Fue un curso muy ajetreado. Severus tenía que inventar cada poco algunas historias sobre sus amigos Gryffindor para que Lucius Malfoy y los demás miembros poderosos del club no le castigaran por frecuentar esas compañías. No podía dejar de asistir a las reuniones ya que le habían amenazado con hacer que lo expulsaran de la escuela, y él no podía permitir eso.
También se encontraba nervioso ya que otros miembros del club estaban siguiendo al grupo de Potter, y durante el verano estudiarían que hacerles en el curso siguiente. Severus sabía que él iba a estar presente en ese plan y no quería saber nada acerca de ello hasta el momento preciso.
La buena de su madre hizo todo lo posible para que nadie se enterase de que él tenía un padre muggle, aun que como le aseguró, tampoco fue una tarea muy difícil, ya que su padre aún se encontraba de viaje, algo que extrañó mucho a Severus, pero que en realidad tampoco le importaba, es más, le aliviaba, al menos sabía que su madre había pasado un año tranquilo.
A pesar de todo el asunto del club, Severus no se olvidaba ni por un momento de sus amigos Gryffindor, ellos eran todo lo que él tenía dentro del castillo y no estaba dispuesto a dejarles escapar, en especial a esa niña de cabello rojizo que le había tocado el corazón, Lily Evans.
No quería que nadie les lastimara, por eso las historias que le contaba a Lucius Malfoy eran cuentos banales de cualquier niño de su edad que por el momento no le interesara nada más que sus estudios y salir a jugar con sus amigos.

Y así es como Severus Snape, desde bien pequeño aprendió a ser un doble espía, sin que nadie sospechara de él.

Tanto él como sus tres amigos habían pasado con éxito los exámenes del primer curso y podían pasar con toda comodidad a segundo.

Empezó a atardecer mientras estaban en el tren jugando a los naipes explosivos, lo cual les indicó que pronto llegarían a Londres y debían ponerse sus ropas muggles. Se intercambiaron las direcciones para escribirse durante el verano, y nada más parar el tren Frank y Mary se despidieron y salieron rápidamente del compartimento en busca de sus padres, Severus miró a su amigo que se paró delante de una mujer de aspecto serio con un sombrero con un buitre disecado, y se le escapó una sonrisa, pensando en lo ridículo que se vería él con algo así puesto. Olvidándolo dio la vuelta para preguntar a Lily si ya estaba preparada para salir cuando se dio cuenta que la chica se estaba enjugando unas lágrimas.

-¿Qué te pasas Lily? - Preguntó el chico mientras le pasaba las manos sobre los hombros. - ¿Por qué lloras?

-¡Oh, Sev! - Sollozó la muchacha - ¿Acaso no es obvio? Vamos a estar dos meses separados. No voy a poder hablar contigo durante todo ese tiempo, no te voy a tener cerca y no quiero, Sev. Me encariñé mucho contigo y no creo que pueda estar separada de ti tanto tiempo.

¿Qué? ¿Había escuchado bien? ¿Esas palabras habían salido de la boca de la perfecta chica con la cual él fantaseaba? No podía creerlo.
Lily se ruborizó al instante y Severus se quedó mudo, mirándola, secándola las lágrimas con su mano, sintiendo el calor de sus mejillas. Al fin, sacó fuerzas para hablar.

-Bueno Lily, no estés preocupada, puedo preguntarle ahora a mi madre si podrías venir a pasar unas semanas en mi casa durante el verano, no creo que ella ponga ningún reparo, es más, se alegrará de que haya hecho tan buena amiga como tu.

Lily comenzó a sonreír.

-¿De verdad harás eso por mi, Sev?

-Claro no es ninguna molestia, ya que yo a ti también te extrañaría demasiado.

Lily se lanzó a su cuello y le dio un gran abrazo. Severus la siguió y así quedaron un buen rato, hasta que llamaron a la puerta de su compartimento. Era la señora que vendía golosinas dentro del tren.

-Niños, - Dijo amablemente la señora - no querrán volver a Hogwarts ahora que no tendrán a nadie que les cocine, ¿verdad?

-No, claro que no, señora, perdone. - Se disculpó Severus.

Entre los dos sacaron sus baúles y vieron como tres personas corrían a saludarles y a llenarles de besos después de tanto tiempo de separación.
Hicieron las presentaciones formales y así Severus conoció a los padres de Lily, y a la vez ella a su madre Eileen.
Como habían acordado en el tren, el chico preguntó a su madre la posibilidad de que Lily fuera a pasar unas semanas a su casa durante las vacaciones, y tal como Severus había previsto a su madre le pareció una maravillosa idea, con lo que quedó con los señores Evans en que durante la primera semana de agosto la enviaran a su casa para pasar el último mes de vacaciones junto a ellos.

Salieron del andén 9 y ¾ hacia el mundo muggle y se despidieron con la firme promesa de escribirse todos los días hasta que volvieran a reencontrarse, se dieron un largo abrazo mientras que a sus espaldas, sus respectivos padres les miraban con ternura. Lo que ninguno de sus compañeros de colegio había descubierto durante todo un curso, lo averiguaron sus padres en cuestión de minutos, y eso era, ni más ni menos, el amor que estaba surgiendo entre esos dos niños.

Cuando se separaron, ambos tenían lágrimas en los ojos. Eileen tomó a su hijo de la mano y lo llevó a un lugar apartado de la vista de los muggles para poder desaparecerse hasta la residencia Snape.

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