lunes, 20 de abril de 2009

Un verano feliz

Severus se encontraba muy feliz en su casa con su madre sin tener miedo a que de repente viniera algún miembro del club a atosigarle con preguntas sobre sus amigos Gryffindors.
Pasaba las mañanas con su madre en el jardín de la casa hablando sobre las cosas que él había aprendido durante el curso y su madre le enseñaba cosas nuevas que aprendería al siguiente año. Cuando no hablaban Eileen se ponía a tejer diversas prendas con magia mientras que Severus escribía a sus amigos, sobretodo a Lily.
Por las tardes iban los dos juntos a una pequeña playa, lejos de la vista de los muggles donde Eileen hacía juegos mágicos para su hijo, cuando empezaba a anochecer, volvían a la casa donde preparaban la cena y leían historias o escuchaban la radio mágica.

Y así fue pasando el tiempo hasta que llegó la primera semana de Agosto y empezaron a concretar cuando Lily vendría a su casa.
Quedaron en que Eileen se aparecería en la casa de los Evans para recogerla y desde allí se desaparecería nuevamente hacia su propia casa.
Severus insistió mucho en que él quería ir a recoger a Lily, pero su madre le dijo que ya suficiente problema era tenerse que aparecer con una niña y todo su equipaje, que siendo el de una chica sería bastante más pesado que el suyo.

Así que una radiante mañana de verano Eileen se levantó, se aseó, desayunó y se dispuso a ir a la casa de los Evans, pero en el justo momento en el que iba a desaparecerse alguien le asió firmemente de la mano y no tuvo más remedio que llevarlo con ella.
Al aparecerse en la puerta de los Evans, Eileen se dio la vuelta y miró a quien le había agarrado.

-¡Severus! - Dijo con un tono de enfado. - Debí imaginar alguna treta de tu parte como esta, ¿no podías esperarte media hora más en casa hasta que regresáramos?

-No te enfades mamá, - dijo Severus bajando la mirada - ya sabes que llevo un mes esperando este día y no quería alargar más la espera.

Eileen puso los ojos en blanco, tan testarudo como ella, no tenía remedio. - Ahora debería llevarte de vuelta a casa, por que para regresar tendré que hacer dos viajes, pero en fin, ya que estamos aquí… - Levantó la mano y llamó a la puerta.

Abrió el señor Evans que les recibió y saludó cordialmente, al instante llegó la señora Evans que hizo lo mismo y les invitó a pasar al salón.
Llamaron a Lily la cual bajó corriendo y en cuanto vio a Severus fue corriendo a abrazarle y a llenarle la cara de besos, él se puso granate de la vergüenza y la dijo:

-No te recordaba tan efusiva, ya está, estate quieta.

-Oh, vamos Sev, - respondió Lily separándose y mirando de reojo a su padre que sin duda estaba algo receloso - llevamos un mes sin vernos, en Hogwarts no hacía esto porque te veía todos los días.

Y los dos se echaron a reír.

De repente una cabeza apareció por la puerta, era otra niña, la hermana de Lily, como Severus supuso. Él sabía que ella no tenía poderes mágicos, por eso no estaba en Hogwarts.

-Petunia, ven que te presento a esta gente. - Dijo amablemente la señora Evans.

La chica se acercó despacio al lado de su madre, como cohibida y esperó a que hicieran las presentaciones.

-Mira, ven Petunia, - la instó Lily mientras la cogía de la mano - Esta es la señora Snape, la mamá de Severus, mi mejor amigos de todo mi colegio.

-¿Cómo? - Bufó Petunia. - De tu colegio de raritos querrás decir.

-¡PETUNIA! - Gritó el señor Evans - ¡Sube inmediatamente a tu cuarto y no salgas, y ya iré yo a hablar contigo cuando se vayan las visitas!

Petunia salió corriendo de la sala, llorando de rabia y gritando cosas ininteligibles.

-Disculpadla, - dijo la señora Evans - Lily y ella antes estaban muy unidas y ahora está algo celosa de que desee más volver al colegio que estar con ella.

-No se preocupe señora Evans, - dijo Eileen - es comprensible, creo que a mi me pasaría lo mismo.

-Bueno, - prosiguió la madre de Lily - creo que es el momento de despedirnos hasta que vayamos a verte al tren señorita.

-Si, - dijo Eileen - yo iré llevando a casa el equipaje de Lily mientras se despiden y enseguida vuelvo a por los chicos.

Y así fue, mientras la madre de Severus se desapareció, Lily se estuvo despidiendo de sus padres mientras ellos la daban el dinero para comprar sus libros de texto y el material, ya que habían acordado que la señora Snape les acompañaría al Callejón Diagon a comprar todo lo necesario.
Eileen volvió y tras las últimas despedidas los tres se desaparecieron hacia la residencia Snape.

Mientras Lily estuvo en la casa los tres lo pasaron muy bien, hacían lo mismo que cuando ella no estaba, pero también la llevaban de paseo por un bosque cercano y se iban al pueblo a comprar golosinas muggles que Lily escogía para los tres, ese verano estaba muy feliz para todos, se notaba mucho la ausencia del señor Snape, que seguía desaparecido y sin dar señales de vida - tonto mejor - pensó Severus.

El día que fueron a comprar al Callejón Diagon, Severus estaba algo nervioso por si se encontraba con algún miembro del club y le veían al lado de Lily, de una hija de muggles, de una sangre sucia. Pero pensó que ya se le ocurriría alguna excusa e intentó no pensar en ello.
Realmente se encontraron con muchos de sus compañeros de Hogwarts, incluyendo a James Potter, que se les quedó mirando con la boca abierta mientras Severus lanzaba una carcajada al verlo. Pero de los miembros del club no había ni rastro.

Y así llegó el último día de las vacaciones, los dos se pasaron el día preparando sus baúles y nerviosos por volver a Hogwarts, pero con muchas ganas.
Se despidieron y cada uno fue a dormir a su cuarto pensando en todo lo que les esperaba al día siguiente.

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