"Bueno, se me había olvidado subier aquí los capítulos que ha ido escribiendo, así que dejo 5 del tirón xDD"
Severus pasó toda la semana intentando persuadir a Lily de que fuera a la reunión que le habían propuesto Bellatrix y Lucius, que ya había sido fijada para el domingo a las seis de la tarde, pero ella, que como buena Gryffindor anteponía su valentía ante todo no se dejó amedrentar, diciendo que lo que tuviera que ser iba a ser, y que por supuesto no les iba a dar el gusto de no ir para que luego pudieran estar metiéndose con ella, además, al ser amigos de su amigo no les tenía tanto miedo, si a él no le hicieron nada, ¿por qué iban a tener que hacérselo a ella?
Severus también intentó averiguar durante ese tiempo para que requerían esos dos a Lily, no se fiaba de ellos, ya que sabía muy bien que odiaban a los sangre sucia, y Lily, obviamente lo era, y lo sabían.
Cuando llegó el domingo los dos estaban muy nerviosos, sobretodo Severus, pero al dirigirse al lugar de la reunión no dejaron que se les notase, ellos pensaron que sería mejor dar una imagen despreocupada para que no pudieran atormentarles fácilmente.
Llegaron al aula que haría las veces de sala de reunión y llamaron a la puerta, al comprobar que aun no había llegado nadie, abrieron la puerta y entraron. Se sentaron en unos pupitres que había allí y se pusieron a esperar a que llegasen Lucius y Bellatrix.
No les hicieron esperar demasiado, a los dos minutos de haberse sentado entraron por la puerta, con sus aires de superioridad y sus sonrisas de suficiencia. Pero en esta ocasión no venían solos, les acompañaba otra chica Slytherin, de segundo año como ellos, rubia, muy pálida y con un gran parecido físico a Bellatrix. Severus la había visto en alguna de las reuniones del club, por lo que sabía que ella era Narcisa Black, la hermana pequeña de Bellatrix.
Los tres se sentaron enfrente de Severus y Lily.
-Bueno, - dijo Lucius con un tono amistoso, cosa que a Severus le hizo recelar, - hagamos las presentaciones, yo soy Lucius Malfoy, a mi derecha están Bellatrix y Narcisa Black. - El chico se sonrió al ver la cara de desconcierto de Lily. - Si, son primas de ese estúpido Sirius que hay en tu casa, pero no te preocupes, dentro de poco no tendrás porque preocuparte más por él.
Lily sintió un escalofrío recorriendo su espalda al escuchar esas palabras, ¿qué quería decir eso de que no se tendría que preocupar más por él?
-Pero, ¿no le haréis nada malo no? - Preguntó Lily. - Quiero decir, que no le haréis daño.
-No te preocupes por eso Evans, - La respondió Bellatrix con odio en los ojos y en la voz, mientras Lucius la fulminaba con la mirada, - sólo queremos darles un escarmiento a él y al maldito Potter, y para eso necesitamos tu ayuda chica.
-¿Mi ayuda? ¿Para qué?
-¡Tu eres tontita o que te pasa niña!
-¡Bellatrix! - Gritó Lucius. - Haz el favor de callarte la boca y dejarme hablar a mi, parece que en todos estos años no has aprendido nada de mi, maldita inepta.
Parecía que Bellatrix iba a reventar de un momento a otro a causa de esa humillación por parte de Lucius, mientras que Severus la miraba con odio, ¿quién se pensaba esa tipa que era para hablar de esa manera a su Lily?
-Eres Lily, ¿verdad? - Preguntó Lucius con amabilidad.
-Si. - Respondió ella un tanto acobardada.
-Está bien, sólo queríamos explicarte, si la señorita Bellatrix me lo permite, ya que parece que se ha levantado un tanto rebelde, en que podrías sernos útil a la hora de dar un escarmiento a esos pequeños canallas de Black y Potter, así como a sus amiguitos Lupin y Pettigrew.
-¿Y qué es lo que yo puedo hacer?
-Pues verás, como ya sabes a nosotros nos es imposible entrar a la sala común de Gryffindor, y no sabemos que cosas traman allí, nos vendría muy bien que pudieras contarnos algo de eso.
-Me temo que eso será difícil, siempre están los cuatro haciendo piña y resultaría algo raro que yo me aproximara a ellos, sobretodo ya que saben que no les soporto.
-Si, habíamos pensado en esa posibilidad, y se me ocurrió que quizá a alguno de ellos no le tengas tanta manía, y ese podría ser tu propia fuente de información.
-Bueno, Lupin es el más tranquilo, de hecho, es bastante amable conmigo cuando Potter o Black me hacen sentir mal.
-¿Estarías dispuesta a hacerlo?
-Todo sea por dar un escarmiento a esos dos.
-Está bien, también estaría bien que nos pudieras pasar tu horario, para tenerlos más o menos vigilados durante la mayor parte del tiempo.
-Si, no hay problema, puedo hacerte una copia.
-Bueno, eso es otro tema, creemos que los profesores sospecharían algo al ver a una alumna de Gryffindor de segundo año hablando continuamente con un alumno de Slytherin de sexto curso, aun que sea un prefecto. Por eso contamos aquí con la presencia de Narcisa, que bien, es una Slytherin, pero de tu mismo curso, y no será tan sospechoso que hables con ella, siempre puedes alegar algo de los deberes.
-Si, pero para eso también está Severus, todos los profesores saben que somos amigos, algunos incluso saben que he pasado parte del verano en su casa.
-¿Ah, si? De eso yo no tenía noticias. - Lucius y Bellatrix miraron a Severus que estaba con la cabeza agachada para no mostrar que se acababa de ruborizar. - De todas formas es mejor que hables con Narcisa, tenemos más confianza con ella, ya que es la hermana de Bella.
Narcisa miró a Lucius con una cara que rayaba la adoración, saltaba a la vista que estaba enamorada de él.
-Vale, está bien, yo no tengo ningún problema. - Dijo Lily.
-Pues ya está todo listo. Toda la información que tengas de esa pandilla de mal nacidos házselo saber a Narcisa. Y nada más, bueno, una sola cosa. Un hechizo que aprendí el viernes en clase.
Lucius sacó su varita y después de dar un par de golpes apareció de la nada una preciosa rosa roja.
-Toma, Lily, esto es para ti. - Dijo Lucius tendiéndosela a la Gryffindor.
-Gracias Lucius. - Agradeció ella mientras se ruborizaba.
Las únicas caras que no mostraron ninguna emoción extraña fueron las de los propios Lucius y Lily, ya que Bellatrix parecía desencajada y miraba al rubio como si se hubiera vuelto loco. Severus y Narcisa mostraban celos con sus caras, unos celos enfermizos que a cada segundo crecían más en su interior.
Dicho todo esto se despidieron y Lucius, Bellatrix y Narcisa salieron de la habitación.
-Bueno, parece que la cosa no ha ido tan mal como tu pensabas, ¿no? - Preguntó Lily.
-Hombre, eso de la rosa… - Respondió Severus un tanto enfadado.
-No pasa nada, esto es solo un detalle.
-Ten cuidado.
-No es necesario, estoy contenta, ¡voy a ser una espía!
-Quizá pretende seducirte.
-¡Ahhh! Así que eso es todo, - dijo Lily divertida, - estás celoso.
-¿Yo? Claro que no estoy celoso, ¿por qué iba a tener que estarlo?
-No te preocupes, Sev, mi corazón ya tiene dueño.
Y dicho esto se levantó, le dio un beso en la frente a Severus y salió sonriente del aula.
Severus se quedó quieto, muy quieto, no había previsto eso en ese instante, si es verdad que no era la primera vez que Lily le besaba cariñosamente, pero esta vez fue más especial, por la frase que le había dicho antes de besarle.
El muchacho decidió que tendría que tener cuidado con Lucius, para que no se metiera en medio de Lily y él. Y también tendría que vigilar a Narcisa, una mujer celosa podría llegar a ser algo muy peligroso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario